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La otra cara de la insumisión - PDF

Artículo periodístico de 1994. Repulsa por las condenas a prisión de quienes se negaban a servir gratuitamente al estado por el mero hecho de haber nacido hombres. Afortunadamente, la abolición del servicio militar obligatorio también abolió esas condenas

La otra cara de la insumisión


Solemos ver sus rostros en fotos de prensa o imágenes de televisión. Su aspecto desaliñado e inconformista llama la atención. Junto a ellos un epígrafe reza así: Insumiso condenado a dos años y medio de prisión. A su lado otros titulares anuncian sucesos como estos: "Violador, detenido por varias agresiones sexuales hace seis meses, vuelve a violar y asesinar" o "Alto cargo de la administración condenado a seis meses de prisión menor y el pago de una multa por la apropiación indebida de 600 millones".

Detrás de esa apariencia de heavy o punk, de esa larga melena, de esos pendientes o de esa chupa de cuero adornada con tachuelas, se encuentra uno de los síntomas más sanos de la sociedad actual. El insumiso, como colectivo, representa los valores de la paz, la solidaridad y la libertad, del sacrificio personal por una causa justa; siendo un claro ejemplo de responsabilidad ética y conciencia social, tan en desuso hoy en día.

Tienen de su lado a las mentes más insignes del siglo XX. Entre sus compañeros de celda cabe destacar a Bertrand Russell (Premio Nóbel 1950), que fue encarcelado por sus ideales pacifistas y su negativa a prestar servicio de armas. Entre sus adalides cuentan con Albert Einstein (Premio Nóbel 1921), a quien tanto se ha atendido cuando se trataba de aplicar sus descubrimientos en la Física al desarrollo de arsenales nucleares o tecnología militar, y tanto se ha ignorado cuando se trataba de asuntos humanos, en los que también era un consumado experto. Einstein consideraba que «la conciencia está por encima de la autoridad de la ley del Estado». Tanto es así, que no vaciló en señalar, expresamente, la negativa a prestar el servicio militar como uno de los derechos humanos fundamentales.

Dudo mucho que haya alguien que, seriamente, sostenga que estos jóvenes que se declaran insumisos son un "peligro" para los ciudadanos que justifique el mantenerlos entre rejas. Nuestro Gobierno, sin embargo, les tiene un pánico espeluznante, como demuestra el que se hayan ampliado las penas por este supuesto "delito" en un porcentaje muy superior al de homicidas, violadores, terroristas, mafiosos, estafadores, psicópatas, etc... Quizá ve en ellos la amenaza que podría privarlos del suministro anual de carne de cañón y esclavos que, a precio de saldo, vienen percibiendo. Y reacciona, como sólo puede hacerlo quien es irreflexivo y estrecho de mente, golpeando allí donde siente la molestia y la picazón; sin advertir que es en sus propias carnes, que lo sostienen, donde golpea. Su intolerancia, unida a la valentía de aquellos que la sufren, hará que los insumisos de hoy pasen a la historia como los héroes incomprendidos del presente, mientras que sus verdugos lo harán como una prueba más de que la estupidez no conoce épocas.

 

Enrique Timón

1994

 

Foros Enrique Irma Krystal Valeria Tienda

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