|









| |
|
La filosofía ha
sido siempre la principal de mis pasiones, que no son pocas.
Siempre he dicho que si en mi época no hubiese alumbrado la
informática ni siquiera la echaría de menos, pero si la
filosofía no existiese, entonces me vería forzado a
inventarla. la filosofía, la indagación en definitiva sobre
los asuntos humanos, es desde hace tiempo componente
esencial de mi vida, no sé vivir de otra manera. Poco
importa que ya no me dedique profesionalmente a ella. No
creo que viviera más apasionadamente la filosofía cuando era
mi ocupación profesional. Si, ciertamente tenía más tiempo
para asistir a eventos y escribir sobre el tema, estaba más
al tanto de las novedades que se publicaban o recordaba con
mayor precisión los textos leídos, pero mi
vida no era más filosófica de lo que es ahora. Es una
maldición, lo sé, pero me temo que no tiene cura. De hecho
creo que tampoco quiero curarme. |
|
|
|
|
|
|
|
|
La
epistemología ha sido mi principal dedicación en el
mundo de la filosofía, al menos sobre la que más he
escrito y publicado. Y ello pese a que mi interés por la
epistemología no fue inmediato, sino una consecuencia de
otro interés más radical por el pensamiento político y
social.
La mayor parte de esos escritos se
circunscriben en el intento de convertir las teorías
relativistas y escépticas en teoremas de una ciencia
epistemológica que no tema afrontarlos cara a cara, que
sea capaz de descubrir el lado positivo de sus
limitaciones. Llamando al trabajo en equipo y a una
revolución en la epistemología semejante a la que en su
día supuso para las ciencias físicas la teoría de la
relatividad de Einstein.
Más... |
|
|
|
También
podría decirse filosofía social, mi gran afición, con la
que me inicié en la filosofía. Pronto comprendí que el
diálogo social sienta sus bases en la epistemología y
que cualquier incursión en el pensamiento político debe
ir precedido de una sólida inmersión en la
epistemología, sin la cual no es posible desenmascarar
los mitos ni sentar la bases de la tolerancia, que
permitan una discusión abierta y sin prejuicios.
No
obstante, aunque en su mayoría inéditos, existen en mis
cajones y pronto en este medio, abundantes escritos y
bocetos de contenido social. Aunque versan de temas muy
diversos, en general, de un modo u otro, todos buscan
privar a los políticos del monopolio de la política.
Más... |
|
|
|
Historia de la filosofía |
|
|
|
|
En la
actualidad casi todos los llamados filósofos
profesionales son meros historiadores de la filosofía,
cuando no filólogos o hermeneutas de pequeños
fragmentos; labores todas ellas muy loables y admiradas,
pero que no son propiamente filosofía.
Diríase que los
filósofos, salvando algunas honrosas excepciones, han
renunciado a serlo, e incluso a comprender la propia
filosofía, hasta el punto de que en el mundo académico
español tiene más importancia saber balbucear unas
palabras de alemán, que ser capaz de una mínima
comprensión de un texto filosófico.
Dicho esto, debe llamarse también la atención
sobre lo opuesto: sólo se puede hacer filosofía hoy, si
se tiene un buen conocimiento de lo que ha sido la
historia de la filosofía hasta el momento. De lo
contrario, lo más probable es que esa idea genial que
creemos haber tenido no sea más que una majadería que
otro ya demostró como tal.
Más... |
|
|
|
Junto a los
temas del pensamiento político y social debería situar
los éticos, que salvo como disciplina no sabría bien
diferenciar. Más aún que la ética me preocupa el
discurso pretendidamente ético de quienes sin autoridad
moral (como el Estado o la Iglesia) se creen con el
derecho paternalista de prohibir a los demás aquello que
nos les gusta o arruina su negocio (sea la investigación
con células madre, sean las drogas, etc.).
Poco, sin
embargo, he escrito al respecto. La culpa la tiene
Fernando Savater; que ha escrito largo y tendido sobre
estos temas y con quien tengo tal afinidad de criterios
que hace tiempo que no consigo que un escrito suyo me
sorprenda, sé lo que va a decir antes de leerlo; si bien
no cómo, y ahí es donde disfruto, con su prosa siempre
ingeniosa, que mis limitadas capacidades me impiden
anticipar. ¿Para qué entonces escribir sobre ética, si
él sostiene lo mismo y lo hace infinitamente mejor?
Perdona Fernando por dejarte hacer todo el trabajo.
Más... |
|
|
|
|
|
|
|
|
Todos mis
respectos por los pedagogos, como personas, pero la
educación es un tema demasiado serio para dejarlo en sus
manos. En mi experiencia personal los peores profesores
que he tenido en mi vida (salvando un par de cretinos
integrales a los que llamar profesores es darles una
categoría que no merecen) han sido, pedagógicamente
hablando, los que eran pedagogos profesionales (uno de
ellos hasta fue incluso encargado por la universidad de
establecer los criterios de evaluación del profesorado).
Tal incompetencia pedagógica la debían, a mi modo de
ver, no a una ineptitud personal, sino al ejercicio de
su oficio.
La educación es el pilar de una sociedad
libre, por eso los poderes buscan siempre cercenarla,
convertirla en mero adoctrinamiento, por eso es tan
importante. la mayor parte de los problemas económicos y
el hambre en el mundo, pero también las guerras y el
deterioro ecológico se resolvían con una sola generación
mundial que fuera educada en libertad.
Más... |
|
|
|
Aunque suelo
preferir el ensayo o el tratado como forma de expresión
del pensamiento filosófico, cada día soy más conciente
de que esos medios tan sólo llegan al profesional de la
filosofía e incluso a éste muy escasamente. Si el
pensamiento filosófico quiere penetrar más allá debe
hacerlo bajo otras formas más sutiles, como el artículo
periodístico, la dramatización teatral o cinematográfica
o el relato, preferentemente de aventuras, que
transporte al lector o espectador a situaciones límite
que fuercen su pensamiento mientras disfruta.
Pero
estos otros medios no son simplemente un recurso para
llegar a un cierto público, sino que se convierten en el
modo genuino de transmitir un tipo de pensamiento, que
no es dócil al ensayo. En el que el autor no ofrece un
producto acabado, sino que lo construye en colaboración
con el lector-espectador. Donde las situaciones límite
sirven como laboratorios de ensayo y experimentación.
Más... |
|
|
|