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Alcio,
nació en Darlem, en el seno de
una familia con tradición militar. Su padre era oficial
de la guardia de Brindisiam y durante la
Guerra de los
Titanes, cayó prisionero de Akaleim, cuando las
fuerzas de Grozmer tomaron la ciudad. Fue liberado un
año más tarde en un canje de prisioneros. Fue entonces
cuando se unió al llamado “Ejército de los Dioses”, bajo
el mando del hermano del Rey Miriathos IV de Messorgia y
del por aquella época joven general Gothenor. Cuando al
final de la Guerra de los Titanes,
Gothenor se hizo con el trono
de Messorgia, Duriano, que
así se llamaba el padre de Alcio, se mudó junto a su
familia a este reino, donde el nuevo monarca le reservó
un puesto de oficial en su nueva guardia de élite, a la
que denominó Arqueros Reales. Veinte años más tarde,
cuando el propio Alcio era ya un destacado miembro de la
guardia real, él y su padre salvaron la vida de
Gothenor, durante los episodios de la que fue conocida
como “Conspiración de Daernais”, en la que el clero y
algunos nobles trataron de asesinar al Rey. Duriano
murió en el cumplimiento de su deber. En agradecimiento
Gothenor ascendió a su hijo al puesto de capitán de los
Arqueros Reales. Poco tiempo después ocuparía el puesto
de Comandante Supremo de este cuerpo de élite al
jubilarse su antecesor en el cargo.
Su
meteórica carrera se vio bruscamente interrumpida por
los continuos escándalos en que se vio envuelto. Su fama
obtenida a pulso de juerguista, mujeriego y pendenciero,
lo marginó de los altos círculos sociales. Una reyerta
en la que mató a uno de sus oficiales lo privó del
cargo, fue degradado aunque en ceremonia privada. Dos
estaciones después el propio Gothenor lo restituyó en su
puesto. Su negativa a contraer matrimonio y a tener
hijos los privaron de seguir ascendiendo en el
escalafón. Hasta Gothenor, que lo tenía en alto aprecio
y confiaba en él más que en ningún otro de sus mandos,
recelaba de su carácter. No puedes entregar el mando de
tus tropas a quien no tiene una familia por quien temer,
acostumbraba a decir el soberano. La gran oportunidad de
Alcio vino cuando su Rey decidió lanzar una expedición
para recuperar la rica región de Tiransa, en manos de
los amónidas desde la
Guerra de los Dioses.
Gothenor estaba dispuesto a entregarle el mando de
la expedición, sabía de las dificultades y prefería ver
al mando a un estratega competente, que al inútil de su
hijo bastardo, Ealthor. Sin
embargo, poco antes de que estuvieran listos los
preparativos, Alcio fue víctima de un nuevo escándalo.
Le habían sorprendido fornicando con una mujer que
pertenecía a los Arqueros Reales, en plenas dependencias
del Palacio. El Convokanther en pleno se reunió a
tratarlo. Algunos, condescendientes, alegaron que el
comandante de la guardia real se habría enamorado, la
mayoría, sin embargo, optó por ensañarse, pidiendo su
destitución y su cabeza, por haber violado las más
elementales normas del cuerpo. Finalmente Gothenor
acudió en su auxilio y evitó que pudiesen tomarse
medidas contra su comandante; sin embargo, hubo de
renunciar a dirigir la expedición a Tiransa. |