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Argelius
nació en un pueblecito costero de
Mortinam. Desde muy pequeño se caracterizó por su
constitución débil y enfermiza. En un entorno de
pescadores y agricultores su sensibilidad hacia la
belleza, la poesía o la música no fue bien apreciada. Lo
tenían por el inútil del pueblo, los demás niños se
burlaban con frecuencia de él. Cuando creció también lo
hicieron los rumores que dudaban de su sexualidad. Su
carácter enfermizo y gusto por la rimas le ocasionaron
cierta fama de afeminado. Reputación que no desapareció
ni siquiera cuando fue sorprendido seduciendo a la mujer
del regidor local, motivo por el cual se vio obligado a
abandonar su localidad natal y viajar a Jezal, la
capital del reino y una de las ciudades más populosas de
los reinos kantherios. Allí aprendió a sobrevivir
mendigando, convirtiéndose en informador fortuito y
vendiendo de vez en cuando sus favores a damas
solitarias que pudieran pagarlos. Con el tiempo pudo
costearse unas clases de interpretación e incluso
comprar una viaja arpa. No llegó a convertirse en un
gran poeta como aspiraba, tampoco sus melodías le
brindaron grandes triunfos. Pero le permitieron
sobrevivir y practicar el arte que mejor dominaba, la
seducción de las mujeres: su atractivo físico conseguía
ganar su atención, su palabrería melosa todo lo demás.
La ira de un marido cornudo le obligó un día a abandonar
la ciudad. Desde entonces recorre las principales
ciudades kantherias buscando aventuras ajenas que poder
narrar, una comida caliente y un lecho compartido. |