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Berta
nació y creció en Finash, capital de
Messorgia, en el seno de una
familia humilde. Quedó huérfana a los dieciséis
inviernos a consecuencia de la peste. Por aquellas
fechas se había enamorado de un joven pescador oriundo
de Akaleim, que la acogió. Un año más tarde se casaron y
otro después tuvieron una hija a la que llamaron
Kryssia. Cuando la pequeña
apenas tenía unos meses su padre murió en un desgraciado
accidente cuando faenaba. Sin medios de subsistencia y
con un bebe que mantener, Berta se vio obligada a
ejercer la mendicidad en el barrio de las Rosas, único
distrito en el que se permitía, estando prohibida en el
resto de la ciudad. Pero con lo que lograba juntar
apenas podían comer un día de cada cuatro. Había una
anciana que acostumbraba a llevarles pan y lecha
apiadada por la suerte de la pequeña, pero un día dejo
de pasar por allí y no la vio más. Por varias ocasiones
había rechazado las propuestas de los hombres de
Gruzano de trabajar para
ellos, en su red de prostíbulos. Llegado el invierno no
pudo más, su bebe moriría si no conseguía refugio y
sustento y aceptó convertirse en prostituta. Al
principio fue difícil y varias veces estuvo a punto de
intentar escapar de todo aquello, pero con el tiempo se
fue acostumbrando y conociendo los recursos del oficio,
aprendió a tomarlo como lo que era: su trabajo, algo con
lo que ganaba el suficiente dinero para que tuvieran un
techo bajo el que cobijarse y no faltara comida en su
mesa. Finalmente comprendió que aquella opción era mucho
mejor que volver a la calle.
Casi
seis años más tarde conoció a un hombre, un mercenario.
Nada más que lo vio entrar en el prostíbulo se dio
cuenta de que no era el tipo de cliente al que estaban
habituadas. No buscaba sexo fugaz, sino mucho más,
quería olvidar. Bebía sin medida e igualmente
desproporcionadas eran sus otras pasiones. No sabía casi
nada de él, tan sólo que había llegado atraído por la
expedición que Gothenor estaba organizando para
recuperar Tiransa y que se llamaba
Cromber. Pero había un sufrimiento tan intenso en
él, que la llevó a compadecerlo y con el tiempo a
amarlo. Lo alejó de los burdeles, compartía su tiempo
libre con él y con su hija, el hecho de que ambos se
llevasen tan bien, la hizo albergar esperanzas de juntar
de nuevo una familia. Incluso lo buscaban en su
campamento, junto a los otros mercenarios de la
Hermandad Libre, y llegaban a pasar el día allí. Cromber
le dio parte de su paga como mercenario para que pudiese
dejar su trabajo en las Rosas, pero no era fácil
abandonar, no cuando trabajas para Gruzano. Nada le dijo
a él, se tomó unos días libres y lo acompañó en sus
últimos días en Finash. Después partió con el ejército
messorgio a la captura de Tiransa. No tardaron en llegar
las noticias del desastre. Casi la mitad del ejército
kantherio fue masacrado en aquella batalla. No volvió a
verlo, así que supuso que habría muerto allí y con él
sus esperanzas. |